Separación y/o Divorcio

Publicado en EL FARO DE VIGO 27 DE MARZO DE 2011. con el titulo de;

” La sociedad busca celeridad y contundencia a la hora de finalizar una relación; cueste lo que cueste”.

 

La ley 15/2005 de 8 de julio modifica el Código Civil y la Ley de enjuiciamiento civil en materia de separación y divorcio. Las novedades más importantes que esta ley introduce son: en primer lugar, la supresión del principio de causalidad en la separación legal y el divorcio, de modo que cualquiera de los cónyuges puede solicitarlos sin necesidad de acreditar la concurrencia de causa alguna y con independencia de la voluntad del otro cónyuge.

 

En segundo lugar, se reconoce la posibilidad de disolución del matrimonio por divorcio sin previa separación legal o de hecho.

Y, en tercer lugar, se reduce a tres meses el plazo mínimo de duración del matrimonio para que los cónyuges puedan solicitar la separación o el divorcio, salvo lo establecido en el Art. 81.2 que establece que:“No será preciso el transcurso de este plazo para la interposición de la demanda cuando se acredite la existencia de un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos de ambos o de cualquiera de los miembros del matrimonio.”

 

Desde mi punto de vista, la segunda gran  novedad que acabo de citar, sería la razón básica por la que, a día de hoy, el número de divorcios supera con creces al número de separaciones legales; es decir, con anterioridad se exigía una previa separación legal para poder divorciarse, ahora no, lo que  lleva aparejada la considerable reducción temporal desde el estado de casado al estado civil de divorciado, con lo que el hecho de romper legalmente con un matrimonio era un proceso largo y no exento de problemáticas judiciales, con lo que la “libertad” perseguida por cada uno de los cónyuges, se retrasaba de forma que la sentencia de divorcio podía tardar años en llegar.

 

Hoy en día, la ausencia ya de presiones familiares, la incorporación de la mujer al trabajo y sobre todo la ganancia de autoestima de la mujer nos llevan a la conclusión de que se pretende la “ruptura total”, una ruptura con la relación, una ruptura con el régimen económico del matrimonio… en fin, una ruptura de todo lo que suponía el matrimonio, amplitud que la separación legal no contempla.

 

Aunque si bien es cierto que se recogen una serie de medidas comunes en ambas figuras judiciales denominadas medidas provisionales por demandas de nulidad, separación y divorcio del artículo 104 del Código Civil, así como las medidas provisionalísimas de los artículos 102 y 103 del mismo cuerpo legal que expresan lo relativo al ejercicio de la patria potestad, el uso de la vivienda familiar, el levantamiento de las cargas del matrimonio, el régimen de los bienes comunes y el régimen de los bienes privativos; medidas reflejadas, modificadas o ampliadas en la definitiva sentencia, bien de separación o de divorcio.

Aún estando regulados expresamente estos efectos surgen, a lo largo del proceso de divorcio matrimonial,  discrepancias y desacuerdos en los cónyuges que provocan que tengan que intervenir los sujetos de postulación (abogados y procuradores) para dirimir esta problemática, con lo cual, dentro de los divorcios, muy pocos son los que se realizan de mutuo acuerdo; las discrepancias casi siempre se deben a cuestiones económicas y en relación con los hijos.

Interviene aquí el factor económico, el cual produce un efecto inverso; el divorcio contencioso tiene un coste económico más elevado que un divorcio de mutuo acuerdo, pero salta a la vista, que este elemento no disuade a los cónyuges a la hora de poner fin al matrimonio, en donde, al contrario que en la mayoría de los factores de la vida, el aspecto económico no limita el hecho de iniciar un proceso judicial, aunque si bien es cierto la situación de crisis económica ayuda a llegar tanto a cuerdos como a mediaciones.

 

Con lo cual, muy pocos son los que, hoy en día, contemplan la posibilidad de una separación de hecho, definida legalmente como la situación jurídica que se produce cuando tiene lugar una cesación de la vida en común de los casados sin intervención de los órganos a los que corresponde el ejercicio de la potestad jurisdiccional y sin ruptura del vínculo conyugal; esta situación exige que la separación sea superior a un año para poder ejercitar sus efectos más importantes, como sería la solicitud de cualquiera de los cónyuges de la disolución de la sociedad de gananciales o del régimen de participación.

 

Se puede concluir que la sociedad de hoy en día busca celeridad y contundencia a la hora de finalizar una relación matrimonial, cueste lo que cueste, y si aquí atendemos a que la causa del fin de esa relación pudiera ser por terceras personas, los aspectos afectivos se resienten en demasía para alguna de las partes que, quizás por sentirse la parte más perjudicada sentimentalmente hablando, intenta utilizar la institución del divorcio como arma arrojadiza para ejercer su venganza sobre quien ha pasado a ser su enemigo.

 

EL FARO DE VIGO 27 DE MARZO DE 2011. Nueve de cada diez matrimonios rotos en Ourense acuden directamente al divorcio.

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CUIDADO DONDE PISAS….

 

Sumándome al plan de ahorro energético que ha propuesto el gobierno aunque yo seguro no paso de 110 km/h, pero sobre todo y por pura autoprescripción saludable en el día de hoy un poco antes de las 15 horas me ido a comer caminado para mi casa y sobre a las 15:05 horas cuando ya había cruzado el puente nuevo, pensé que desaparecía y me tragaba la tierra…

La verdad ahora pensándolo bien ha sido una suerte, porque para mi a sido un pequeño susto sin consecuencias, pero si en mi lugar la tierra se tragase a un niño o a una persona de avanzada edad seguro habría consecuencias fatales.

El suelo me ha tragado porque en la acera una alcantarilla mal colocada se ha volteado y el menda lerenda ha bajado medio cuerpo al interior de la alcantarilla, menos mal que me quedo medio cuerpo fuera enganchado por una pierna colgando y no he bajado completo al subsuelo, de ser un niño pequeño y la profundidad de la alcantarilla que parecía un pozo de los artesanales que muchos tenemos en nuestros pueblos, el niño hubiese desaparecido y el anciano quizás con un poco de suerte al ser mas corpulento no, pero fracturaría dios sabe cuantos huesos.

Parece increíble que puedas ir caminado por una acera y desaparecer, pues si es posible, a mi hoy casi me ha pasado, me he visto engullido por el suelo, si te imaginas que puedes ir con un niño y se te caiga por una alcantarilla se te ponen los pelos de punta, yo ya lo tengo claro, nunca mas pisare una alcantarilla ni nada que se le parezca, y tu CUIDADO DONDE PISAS….

 

Por cierto, después de incorporarme y salir del agujero y parar un conductor a ofrecerme su ayuda y ponerse a mi disposición por si entendiese yo que podía reclamar algo (al que llamare por teléfono para agradecerle el gesto) he llamado a la policía local y se han persona igualmente que dos dotaciones de aquagest para colocar la alcantarilla,