REFLEXIONES DESDE EL CAMPUS. Articulo de opinión Diario La Región 8 marzo 2010

Un grupo de estudiantes realizan el examen de Selectividad en el Campus. (Foto: JOSÉ PAZ)

REFLEXIONES DESDE EL CAMPUS

Las Universidades deberían ser también valoradas en prestigio y calidad, no sólo por su investigación, o el número de alumnos que se matriculan en sus centros y/o terminan con éxito sus estudios, sino también por aquellos que una vez finalizados éstos, acceden seguidamente al mercado laboral y logran con éxito progresar profesionalmente.

Para ello, no sólo su formación es importante, sino también es muy importante el hecho de contar con un capital social y cultural adecuado, esto garantizaría el acceso de nuestros alumnos al mercado laborar, a que figurasen en las bases de las empresas y los headhunters y con ello la posibilidad de alcanzar la inserción en el mercado laboral y en ocasiones en puestos significativos.

En este aspecto, la Universidad debiera implicarse decididamente, la investigación, la innovación o el I+D+I, son muy importantes, pero a veces parece que la Universidad solo es eso, y todo lo demás una excusa. La Universidad es mucho más y sobre todo para la mayoría de los estudiantes que acceden a ella con la esperanza de formarse e incorporarse al mercado laborar en las mejores condiciones.

La decepción y la desilusión llega cuando terminas tu formación y ves como te has quedado ahí, sí, con un papel que indica que eres titulado universitario pero ya está, después de esto no hay más, ya que los apoyos que ofrece la Universidad no son suficientes para poder introducir al titulado en el mundo laboral, no son suficientes para dar al titulado una perspectiva de futuro.

¿Porque no investigamos un poco y toda esa innovación con la que se le llena la boca a la Universidad, la utilizan para innovar en la manera de cómo vamos a darles oportunidades de futuro a los alumnos de nuestra universidad, para que accedan al mercado laboral y a puestos significativos que a su vez serán un reporte a modo de prestigio para la institución el tener a sus alumnos en la élite?

Los datos son el resultado de lo que invertimos en ello, ¿que invertimos? A mi entender poco, muy poco, los vicerrectorados de estudiantes en las universidades son los que menos presupuesto tienen, tanto económico como humano, y son los que menos suelen pesar, ya que después, las cuestiones de estudiantes a veces se minimizan y difuminan en acciones aisladas que no hacen visualizar un plan que ponga a los alumnos de la Universidad como punta de lanza de los intereses estratégicos de esta.

Para poder contar con un capital social y cultural adecuado hay que propiciarlo, cuestiones como la movilidad internacional, los idiomas, las prácticas en empresas, los movimientos asociativos o la organización de actividades de relevancia por parte de los alumnos, propician que éstos entren en contacto real con la sociedad y su tejido empresarial creando a futuro una gran posibilidad de alcanzar la inserción en el mercado laboral.

Si atendemos que el 90 % de los universitarios estudian en su propio entorno de residencia ¿que posibilidades tienen de integrarse en un tejido empresarial que en su propio entorno es escaso?

Hay que invertir más en movilidad, pero en movilidad de la de verdad, no en esa que consiste en que la universidad te concede en teoría, una beca para irte fuera a estudiar, pero que finalmente resulta escasa con la consecuencia de que realmente la beca son los padres, que, en ocasiones, no pueden hacer frente al gasto que eso supone, con lo cual, tu futuro queda condicionado al de las posibilidades económicas de tu familia.

En Ourense, podríamos decir que somos unos privilegiados, ya que, tanto el Concello de Ourense como la Diputación tienen sus propios programas de becas para estudiantes universitarios, programas que ya quisieran otros estudiantes para sí, y de los que quizás debiera tomar nota de ellos la Universidad y poner más de su parte, no limitarse a figurar, simplemente, en los actos de entrega de estas becas, sino ser promotores e instigadores de ello.

También es importante mencionar la necesidad de una oficina de relaciones internacionales en los tres Campus Universitarios, no sólo en Vigo, y no como en el caso del Campus de Ourense que tal servicio es testimonial sin atribuciones y con una persona encargada de sus cuestiones que cambia cada doce meses, a pesar de las reclamaciones de personal fijo y estable realizadas y la puesta en valor de esta oficina en Ourense.

Necesitamos una oficina de orientación al empleo que sea conocida y reconocida y con presencia real y efectiva en los tres campus de la Universidad, y en cuanto a los cursos del centro de lenguas de la universidad, considero que debieran ser más, mejores y con un precio simbólico para animar a los estudiantes a que sean internacionales de verdad.

Finalmente, existen otras muchas cuestiones donde la Universidad no debería privar a los alumnos por una cuestión puramente económica, de formación extraacadémica, social, cultural o de uso de sus infraestructuras; hay muchas cuestiones dentro de la Universidad que forman parte del proceso formativo de un alumno y que contribuyen a su capacidad de comunicación y análisis, que la Universidad, por invertir en otras cuestiones más  rentables a su propia estructura, no cubre ni mínimamente como debiera.

Iago Fariñas Valiña

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